jueves, 13 de agosto de 2026

El Choconazo desde el arte. fuente:https://vaconfirma.com.ar/?articulos_seccion_714/id_12895/el-choconazo-desde-el-arte

El Choconazo desde el arte El Choconazo desde el arte | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información. El recuerdo de estos acontecimientos históricos se hará, este año, a partir de actividades artísticas: canciones, exposiciones, lectura de textos, redenominación de calles. El programa comenzará hoy a las 10.30, en la villa temporaria. Gerardo Burton geburt@gmail.com Es 1969; los cinco mil obreros que trabajan en El Chocón levantan presión. La obra de la represa que están construyendo sobre el río Limay se ejecuta en condiciones precarias: poca seguridad, bajos salarios, horarios extenuantes. En la villa hay neuquinos y hay gente de todas las provincias, de Chile. Un cura obrero escribe en abril de ese año un poema que es una crónica y a la vez una denuncia. Contar la realidad a veces es eso, denuncia: Puede que se llame Juan o algún otro nombre de ésos que identifican en gris a los hombres con el suelo Un apellido de tribu se entorna en el entrecejo Puede que sea Antinao Maripil o Meliqueo Un apellido de noble de cazador y de dueño se le empobrece en el rostro curtido de jornalero. Ojos y voz de muchacho pero unos hombros de viejo de tanto hincharlos al ñudo pa’ que ganen los ajenos. Las manos como dos garras que arañan en su silencio van devolviendo uno a uno los “a cargo” del ingreso. La pala, el pico y el casco; el catre de lona y hierro donde mal durmiera el hombre sus pocas horas de sueño. Anoche se emborrachó y el vino se le hizo un fuego que le encendió la bravura señorial de los ancestros Vaya a saber cómo él mismo comprendió su desencuentro pero se ha dicho, seguro ¡no aguanto más! ¡no hay derecho! A mí no me engrupen más con el cuento del progreso con eso de que trabaje pa’ enriquecer nuestro suelo. Si éste que nos pertenece es cada vez más ajeno y yo mismo que era mío cada vez más tengo dueño. Vaya a saber cómo fue que se dijo en sus adentros, el caso es que esta mañana bajó a la planta, mañero. Y no faltó la ocasión de un capataz altanero que le gritara un ¡inútil! al enredarse en un yerro. Se le abalanzó de un salto según dicen, al pescuezo; y si no se lo sacan, el otro no cuenta el cuento. Ahora, ahí está; a cada cosa que entrega, le van doliendo los pesos que le darán cuando lo estén despidiendo. Por la plata que reciba se sentirá más ajeno, él, que era juan, o algún nombre y un apellido de dueño.(“Descargo”, Pascual Rodríguez, El Chocón, abril 1969) El descontento va a terminar en conflicto. A finales de ese año se produce el primer gran paro, tras el despido de los cuatro delegados elegidos por los trabajadores: Antonio Alac, Armando Olivares (ver enlace) y Adán Torres. Ni la empresa –Impregillo-, ni el poder político medirán las consecuencias. Tampoco el sindicato de albañiles, que conduce en esos años el dirigente participacionista Rogelio Coria. El conflicto, que tuvo dos grandes huelgas y se conocerá luego como “Choconazo”, contribuirá a la caída del hasta entonces omnímodo general Juan Carlos Onganía, presidente por la Revolución Argentina que, golpe mediante, gobierna el país desde 1966. Se la va a recordar como una de las huelgas más importantes de la historia política argentina (ver enlace) (ver enlace). La primera huelga, de cuatro días, se produce cuando la empresa despide a los delegados y rechaza el documento entregado por los trabajadores. El papel cuestiona las malas condiciones de trabajo, la falta de seguridad que ya causó muertos y heridos; las precarias viviendas -hacinamiento en el pabellón de solteros, falta de agua, incomodidad para llegar a los lugares de trabajo-; malos tratos de los capataces italianos y bajos sueldos. Ni el sindicato encabezado por Coria, ni el gobernador neuquino, Rodolfo Rosaura, atienden los reclamos. En cambio, la Iglesia católica conducida por Jaime De Nevares organiza mecanismos de ayuda y respaldo a los huelguistas. A los pocos días, los despedidos fueron reincorporados y al mismo tiempo reelectos masivamente como delegados. Sin embargo, las condiciones de explotación subsistirán, y al año siguiente se producirá la segunda huelga, tras el intento de los gobiernos nacional y provincial y las conducciones sindicales oficialistas, de descabezar la comisión interna de la obra. En efecto, luego de participar, a finales de enero de un congreso de sindicalismo clasista convocado por Agustín Tosco en Córdoba, la Uocra expulsará a los díscolos por “inconducta gremial” y los delegados serán despedidos otra vez. Una dotación de 800 gendarmes y policías reprimirá a los obreros y encarcelará a Alac, Olivares y al cura obrero Pascual Rodríguez, que quedarán a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Años después, Olivares dirá, en una conversación con el periodista Oscar Sarhan: Fue masiva la participación popular en solidaridad con la huelga. Se hacían caravanas de vehículos deteniéndose en el camino para hacer actos, en los que arengaba Sara Garodnik de Mansilla. En la capilla del barrio Bouquet Roldan, a cargo del cura (Héctor) Galbiatti, había una comisión juvenil encabezada por Asencio Paynemil, que iba casa por casa pidiendo mercadería. También se hacía en otros barrios. La CGT de Neuquén, que se terminó de estructurar en esos días, hacía reuniones en solidaridad y sacaba comunicados de prensa. Algo parecido en el movimiento estudiantil donde se formó el primer centro de estudiantes universitarios”. El obispo De Nevares, apoyado por organizaciones de la sociedad neuquina, conseguirá la liberación de los detenidos (ver enlace). En las negociaciones, será rechazado Felipe Sapag que, reemplazando a Rosauer en el gobierno, quiere mediar en el conflicto (ver enlace). Esta nueva huelga durará casi cuarenta y cinco días, tras los cuales serán liberados los detenidos. Durante el conflicto, fue fundamental el papel que desempeñaron las mujeres en la logística que sostuvo la huelga, en la atención de los trabajadores, en la organización de la resistencia y en la comunicación interna y con el exterior. Otra vez Olivares: “Fue importante la participación de las mujeres. Eran esposas de obreros especializados y capataces a los que se les dio casas. Eran unas diez mujeres, lideradas por Ana Egea de Urrutia. La principal tarea de ellas era la olla popular, donde también participaban muchos hombres. Era un lugar de reunión donde se hablaba de la marcha de la huelga. Ana, como buena militante, trataba de mantener alto el ánimo de los compañeros. A veces se transformaban en un piquete de mujeres para presionar a los obreros que intentaban volver a trabajar. Ana era una militante inquebrantable y un estímulo para los compañeros”. Finalmente, el 13 de marzo de 1970, la última asamblea decidirá levantar la medida de fuerza… El año pasado se cumplieron cincuenta años de esos acontecimientos en medio de la primera fase de la pandemia del Covid-19. Este año, el recuerdo y homenaje se harán hoy a partir de las 10.30, en la villa temporaria. En esta oportunidad, habrá una serie de actividades que abordarán la historia del Choconazo desde el arte. La organización y producción están a cargo del periodista y escritor Oscar Sarhan. Participarán la cantante Marina Pacheco y el músico Sergio Aguirre, con una canción compuesta a partir del poema de Pascual Rodríguez reproducido más arriba. Rodríguez murió en junio de 2007, y el texto fue cedido por su viuda, Margarita Labourdette para este homenaje. Sarhan escribió un monólogo que interpretará la actriz Teresa Barrionuevo, titulado “Dominga, viuda de El Chocón”, que toma la voz de la mujer para relatar la muerte del trabajador y su regreso, con sus hijos, a Tucumán donde, dice el texto, “cada tanto, un aire tibio me trae recuerdos de estos cerros colorados. Trabajaba para Sollazo. Tenía 42 años. Se llamaba Ramón Mardonio Pacheco. Era obrero, mi negro fiero”. Además, el poeta Rafael Urretabizkaya leerá textos propios y habrá una muestra fotográfica denominada “Chocón-Senillosa, 47 kilómetros” del reportero gráfico Pablo López, constituida por 25 retratos de ex obreros de la represa en la actualidad. En simultáneo se expondrán fotografías de la época del Choconazo, con testimonios históricos tomados del libro homónimo del historiador Juan Quintar (ver enlace). Estas actividades se desarrollarán en el Centro de Convenciones Cultural y Social Pascual Rodríguez. Previamente, las autoridades comunales encabezadas por el intendente Nicolás di Fonzo invitarán a los presentas a descubrir placas recordatorias y a la redenominación de las calles con los nombres de los dirigentes mencionados y de Ana Egea.

martes, 11 de agosto de 2026

EL CHOCONAZO.JUAN QUINTAR.PDF FUENTE: https://rdi.uncoma.edu.ar/bitstream/handle/uncomaid/18362/el%20choconazo%20final%2008-06-2017.pdf?sequence=1&isAllowed=y

El adiós a una de las líderes del “Choconazo” FUENTE: https://ctaacordoba.org/el-adios-a-una-de-las-lideres-del-choconazo/

El adiós a una de las líderes del “Choconazo” Publicado by CTA Autónoma Córdobaen febrero 7, 2020 El Obispo De Nevares la respetó, y mucho. NEUQUÉN (AN).- Una de las principales protagonistas del “Choconazo”, Ana Egea de Urrutia, falleció el martes 18 de agosto de 2015 en Cipolletti. Fue embaladora, chofer de camión y junto a su marido llegó a la construcción de la represa en los 60. Encabezó la huelga, se hizo cargo del comedor, estrechó lazos con Jaime de Nevares y se convirtió en una dirigente respetada y combativa de la época. “Yo soy Ana Egea de Urrutia”, les dijo a las licenciadas en Letras Griselda Fanese y Emilse Kejner, quienes realizaron el trabajo “La Aneida: una epopeya de mujeres en una huelga de obreros…”. La aclaración sobrevino por que su nombre trascendió con su apellido de casada. Los obreros choconeros la recordaban como “la gorda Ana”, quien tenía un fuerte protagonismo, según recoge Juan Chaneton en su libro sobre la huelga. El historiador Enrique Mases se preocupó por rescatar la historia de Ana tras su muerte reciente. “Fue una de esas feministas intuitivas, era una mujer muy solidaria y luchadora. Mantuvo sus convicciones, pero no tenía ningún parámetro filosófico detrás, era todo instintivo”. Mases contó que de joven Ana vivió en Villa Regina y era embaladora en un galpón de empaque. Allí la eligieron delegada de las trabajadoras. Corrían los 60. Un día el patrón se quiso propasar con ella “y Ana le plantó un cajón de manzanas en la cabeza, fue presa, el galpón paró y sus compañeras cortaron las calles de la comisaría hasta que la liberaron a la noche”. En ese entonces estaba casada y tenía dos hijas. Después de una discusión con su marido por lo sucedido en el galpón, decidió irse. “Agarró sus cosas, sus hijas y partió a Cinco Saltos”, detalló Mases. Allí sufrió la pérdida de una de sus niñas, al ahogarse en un canal. El tiempo le dio una nueva oportunidad y formó pareja con un camionero. Tuvieron tres hijos y se dedicó un tiempo a conducir camiones también. A fines de los 60 se fueron a vivir todos a El Chocón. En el trabajo de Fanese y Kejner, Ana recordó que las mujeres de “El choconazo” eran diez. “Yo por ejemplo era la esposa de un chofer de los camiones, pero a la vez tenían un comedor, les daba de comer a los obreros (…) Éramos una gran familia”, dijo. Juan Quintar, en su libro “El Choconazo”, la define como el “pilar organizativo de la olla popular y máxima expresión de la participación femenina en las huelgas”. Según los relatos de las y los investigadores, Ana no sólo fue la esposa de un camionero, la compañera de un dirigente o la mujer que lavaba los platos y cocinaba para la tropa. Fue gran compañera del obispo Jaime de Nevares, lo que le dio respeto entre hombres y mujeres durante la huelga. Esto también la vinculó con la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Río Negro y Neuquén. Se encargó de distintas tareas “combativas” durante la huelga, como el “robo” de nafta a los patrulleros de la policía (porque tenían cortado el suministro) o incluso la realización de bombas molotov. Nota publicada el 30 de agosto de 2015 Fuente: www.rionegro.com.ar

miércoles, 5 de agosto de 2026

Cronología de Picún Leufú. Fuente: https://masneuquen.com/cronologia-de-picun-leufu/


 

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Fortín Cabo Alarcón - Actualmente Picún Leufú
Fortín Cabo Alarcón – Actualmente Picún Leufú
  • 1882 – Se crea el Fortín “Picún Leufú” por el Coronel Enrique Godoy
  • 1883 – El General Godoy cambio la denominación del Fortín  Picún Leufú por Fortín “Cabo Alarcón “ en homenaje al cabo Anastasio  Alarcón, que fuera muerto por los indios en comisión de correo.
  • 1897 – Se afincaron españoles, comerciantes, etc.
  • 1905 – Ya se contaba con una gran casa de comercio, Escuela y Registro Civil  estable, Comisaría, Oficina de correos y telégrafos. Armería, Carpintería mecánica, Fabrica de  rodados: para construir carros y galeras de  la época. Había 2 balsas  de remo en el Río Limay, como medio de transporte de la   época.- Surcaban también 2 barquitos a vapor “Valentina” y “Limay” de 40 toneladas que llegaban hasta el paso Limay.-
  • 1905 – Se instala definitivamente el Registro Civil en Cabo Alarcón, cabecera departamental. Están registrados 5 matrimonios, 26 nacimientos y 11  defunciones.-
  • 1906 – Están registrados 49 nacimientos, 11 matrimonios, 26 defunciones,
  • 1907 – Están registrados 13 matrimonios, 47 nacimientos, 21 defunciones. Según estas estadísticas era poca la variación año a año. Solo  notable el índice de defunciones de niños y prematuros. Estudios  posteriores del Hospital de PicúnLeufú, indicaron que se trataba de niños que venían de Chile, ya con pocas posibilidades de vida.- Este año Se hacen los estudios para trazar la línea de Ferrocarril.-
  • 1909 – Se suspendieron los 2 vapores,  por la creciente sufrida.
  • 1912 – Desde “Fortín Cabo Alarcón” se traslada a 18 kms al Oeste,  la Comisaría, la  Escuela y se levanta el Palomar militar. Solo queda en el “Fortín Cabo Alarcón” Casa de comercio y establecimiento ganadero.-
  • 1914 – Zapala dependía en estos años del Registro civil de Picún Leufú.-
  • 1923 – La Oficina de Correos y telégrafos ultima en trasladarse, se llevo a la margen derecha de Picún Leufú, a unos 5 km. Oeste de Cabo Alarcón. 1° en una tapera, que antes era casa grande de comercio y alojamiento, llamada “Esquina Nueva”.
  • 1924 – La Oficina de Correos y telégrafos se traslada al centro núcleo de Picún Leufú.  Rancho Provisorio.
  • 1925 – El Maestro Mercado construye un local, que luego alquila al Correo.
  • 1940 – Se aprueba la 1° fundación de un pueblo llamado Picún Leufú.  Se hacen las donaciones para construir los edificios públicos, estando entonces el Gobernador Enrique Pilotto.
  • 1947 – Se construyó el edificio del Hospital Rural con la denominación “Unidad Sanitaria”.
  • 1948 – La Oficina de Correos y telégrafos,  a pesar de haber estado cerrado después de construido el edificio se inaugura durante el gobierno del Gobernador Asmar.
  • 1949 – En un informe escrito de septiembre, se solicita la construcción de casa para médico del Hospital Rural.-
  • 1950 – El nuevo núcleo del pueblo viejo comprendía: Agencia de YPF con surtidor Standard Oil, paso obligado de turistas en esa época por la ruta 237. Casas de comercio, escuela, correo, comisaría, juzgado de paz, Hospital Rural “Unidad Sanitaria”, en la que se encontraba el Dr. Miguel Rodríguez Segade y personal.-
  • 1963 – En el Hospital Rural de Picún Leufú, se hace cargo la Dra. Nanci  Marta Ferrari de Diby.
  • 1965 – Se realiza Estudio de la Picaza. Empresa Ital consult – no se concretó. Surge la Obra de El Chocón.
  • 1966 – Se trabajo con esfuerzo y dedicación en el “Plan de Provisión de Agua Potable del Pueblo”
  • 1967 – 8 de abril  se funda el “Club Social y Deportivo Picún Leufú” obteniendo la Personería Jurídica N°  802. Contaba con 50 socios,  con local propio, en el núcleo de viejo pueblo de Picún  Leufú. (15 X8, techo de zinc, 2 baños con agua corriente). Se hacían proyecciones de  cine con películas súper 8 y un aparato de televisión (el 1° y único en la zona, tal vez el primero en el interior de la provincia del Neuquén).
  • 1971 – Diseño Urbano de la nueva localidad de Picún Leufú. COPADE, Ing. Arq. Estanislao Gassowski.
Esbozo Pueblo de Picún Leufú 1971
Esbozo Pueblo de Picún Leufú 1971
  • 1974 – 19 de mayo, se realiza la  ceremonia de 2°  Inauguración del  nuevo pueblo Picún  Leufú y realiza paulatinamente el traslado del  mismo.
  • 1984 – Se crea Asociación de  Bomberos Voluntarios de Picún Leufú
  • 1987 – Se hace el Campo de doma “Pantaleón Bustamante” y se realiza el 1° Campeonato provincial de doma en Neuquén
  • 1989 – Año que se le da el nombre al Hospital  Rural Picún Leufú, Dra. Nanci Marta Ferrari de Diby”,  mediante Decreto N° 2538, habiendo fallecido el 23 de mayo del mismo año.-
Placa ubicada en el hall del Hospital
Placa ubicada en el hall del Hospital
  • 1992 – Se crea el Consorcio de Riego del Valle de Picún Leufú.
  • 1993 – Se crea la Comisión de Riego Margen Derecha Arroyo Picún Leufú.
  • 2001 – Fundación del club de Pesca Picún Leufú.

Fuente: La revista de Picún – Lic. Carolina Diby – Raúl Rodríguez


El Choconazo – El comienzo de todo. fuente: https://masneuquen.com/el-choconazo-el-comienzo-de-todo/


 Las huelgas de El Chocón fueron, en rigor, dos, y para poder comprender los hechos que se sucedieron, hay que remontarse al 5 de octubre de 1967. En esa fecha, Adolfo Schwindt, que en ese momento era delegado reorganizador de la seccional Neuquén de la UOCRA, puso en conocimiento de la Dirección Provincial de Trabajo que ese día -y los sucesivos 6 y 7- se realizarían elecciones para designar a los miembros de la comisión directiva de la seccional.

El propio Schwindt encabezaba la única lista que se presentaba, en calidad de secretario general, y «ganó» cómodamente la elección. Asumió, una semana después, con un mandato de dos años.

Vencido el período, no se realizaron nuevas elecciones. Schwindt presentó, en defecto de nueva consulta a las bases, un “poder general judicial” otorgado a su favor por Rogelio Coria, de la UOCRA nacional. La Dirección de Trabajo provincial sometió la cuestión de si Schwindt podía, con su mandato caducado, seguir representando a los albañiles por obra de un poder, técnica burocrática si las hay. El dictamen del doctor Alfredo Roberto Osés fue favorable a Schwindt, quien continuaba así con su mandato hasta la celebración de nuevas elecciones.

Tal representación, empero, era demasiado anómala como para que pudiera durar sin turbulencias. El 5 de marzo de 1969 una asamblea eligió a los primeros delegados que tuvieron los obreros de El Chocón. Fueron tres y se apellidaban Varela, Inglés y Mansilla. Decretaron un paro en defensa de un trabajador despedido y por la jornada de 44 horas semanales. La respuesta de la patronal fue inmediata: fueron despedidos.

Schwindt, de acuerdo con Coria, arregló nombrar delegados a Raúl Torres y Héctor Covatti, y encargó a un allegado al sindicato, de apellido Rada y perteneciente a la Unión Ferroviaria, que fuera al comedor de los obreros donde había en ese momento, unas cien personas, a darles la «buena nueva«. No lo sacaron a patadas, pero faltó poco. Empezó diciendo que un hombre de apellido Torres (que nada tiene que ver con quien después será delegado posteriormente junto a Alac y Olivares) y otros serían, a partir de ese instante, los delegados de los trabajadores de El Chocón. Quien así cuenta las cosas es el ex cura Pascual Rodríguez, protagonista central de los sucesos y dirección natural del conflicto, junto a los delegados elegidos por las bases.

Los trabajadores rehusaron acatar a los impuestos Raúl Torres y Héctor Covatti como sus representantes (ya que éstos eran hombres puestos por Schwindt) y, en la noche del 12 de diciembre de 1969, realizaron una asamblea, sin la intervención de la seccional Neuquén del sindicato, en la que resultaron elegidos nuevos delegados: Antonio Alac, Egdardo Adán Torres y Armando Olivares, quienes contaban, a la sazón, con 32, 24 y 26 años, respectivamente.

Parados en segundo plano: Armando Olivares, Adam Torres, Antonio Alac, Pascual Rodriguez.
Parados en segundo plano: Armando Olivares, Adam Torres, Antonio Alac, Pascual Rodríguez.

La empresa desconoció el nombramiento, acusó a los elegidos de agitadores y dispuso su despido. Llamó inmediatamente a un pelotón de la Policía Federal, el que no pudo detener a los delegados porque fue virtualmente rodeado por setecientos obreros que impidieron el funcionamiento represivo del Estado. Declarada la huelga y ante la insistencia de los obreros, que se obstinaban en reconocer a los nombrados, los directivos de Impregilo (la empresa constructora) iniciaron conversaciones con Coria y Papagno.

El argumento empresario cuestionaba la forma empleada para elegirá Alac, Torres y Olivares: se trataba de una elección antiestatutaria, pues la Ley de Asociaciones Profesionales establecía, como procedimiento, el llamado a elecciones, la presentación de listas y el voto secreto; todo ello había sido obviado por un mecanismo asambleario de base que no encajaba ni en la lógica ni en los intereses de la empresa. Pero el rechazo de las formas con las que optaban lo obreros para darse su representación, ocultaba el hecho de que Covatti y Torres -delegados que sí aceptaba la empresa- habían sido ungidos no ya por la inorgánica voluntad de las mayorías, sino por el «dedazo» de Coria; es decir, que su elección tampoco se ajustaba a los estatutos. No molestaba ello a Impregilo-Sollazo, pues no eran las formas sino el fondo lo que les preocupaba, esto es, que los delegados obreros no pusieran demasiada energía en su desempeño. Y esto lo garantizaba mejor Covatti que Alac.

En tanto, el Sindicato de Empacadores de Fruta de Río Negro y Neuquén, con sede en Cipolleti, fue escenario de una reunión de varios sindicatos de la zona, en la que se resolvió la solidaridad con la huelga de El Chocón. El día 15, otra reunión, efectuada en el sindicato de los maquinistas de Neuquén, contó con la presencia, en representación de los obreros de El Chocón, de Olivares, Torres, Pascual Rodríguez y otro obrero de apellido Juárez. La decisión asamblearia, en la presa, había sido que Alac siempre permaneciera allí.

En la madrugada del 16, los cuatro representantes de la huelga fueron detenidos por la Federal, cuyos cosacos se apersonaron también en el obrador, con el fin de detener a Antonio Alac. El enfrentamiento fue, aquí, gases contra piedras. Pero se trató de una pedrea tan intensa que casi ennegreció el cielo, puso en fuga a los policías y salvó a Alac de la detención.

Así las cosas, el 16 al mediodía irrumpió en la presa monseñor De Nevares, quien iniciaba, de este modo, su histórica participación en estos hechos. Volvió a las cinco de la tarde, junto con el ministro de Gobierno, Gagliano; el jefe de la policía provincial, capitán de Navío Jorge Funes; y el ingeniero Orsatti, de Impregilo. Había que negociar y fue la mediación de Coria (UOCRA nacional), hombre fiable para la patronal, que había tenido que venir desde Buenos Aires y que se hallaba enormemente presionado por las bases, la que obtuvo, finalmente, la liberación de los cuatro detenidos.  Coria no podía, por cierto, iniciar su gestión desentendiéndose de la suerte de trabajadores presos. Ello lo habría deslegitimado tempranamente ante los trabajadores. Jugaba para la patronal, pero trataba de que no se notase tanto.

En la pieza 3 del Pabellón 14 se constituyó, desde el inicio, el estado mayor de la primera huelga. Allí fue Coria a reunirse con Alac, Torres y Olivares, y no tuvo más remedio que aceptar que esos «zurditos» le impusieran sus condiciones. Se llamaría a nuevas elecciones.

Cumplidas al pie de la letra las prescripciones de los funcionarios sindicales, las elecciones, realizadas el 20 de diciembre, ratificaron la tozudez de los trabajadores: nuevamente fueron elegidos Alac, Torres y Olivares. Esa Navidad, cuatro días después, fue celebrada con júbilo y con vino por los obreros de la represa. La primera huelga, efímera, había terminado.

Los recién ungidos pusieron manos a la obra, y el 14 de enero comunicaban por nota a la Dirección de Trabajo de la provincia que habían solicitado a Impregilo un 40% de aumento. El día anterior ponían en conocimiento de los directivos de Impregilo la lista de los trabajadores que estaban en condiciones de ascender, lo cual constituía, también, una reivindicación muy sentida por los obreros.

Entre el 20 de diciembre, en que fueron elegidos los delegados, y el 19 de enero, fecha en que Coria expulsó del sindicato a Alac, Torres y Olivares, éstos desarrollaron una intensa labor orientada a satisfacer toda suerte de reclamos obreros a una empresa que intentaba comportarse en Neuquén como lo había hecho en Tucumán, en años anteriores, e incluso en África, donde también había encarado la construcción de obras sin poner demasiado empeño en proteger vida, salud y salarios de los trabajadores.

Así, prácticamente no hubo día en que no presentaran a la patronal algún memorándum fundamentando el reclamo de aumento salarial del 40%, exigiendo medidas de seguridad en la chimenea del túnel N° 5, donde existía peligro de derrumbes; negligencia culpable en las voladuras (en la noche del 5 de diciembre se realizó una explosión sin aviso a los choferes de los camiones Fiat, en razón de lo cual explotaron los parabrisas de los vehículos N° 10 y N° 6, con el riesgo consiguiente para las personas); denuncia contra el capataz Giuseppe Grillo por maltrato a los obreros; reclamos para que las liquidaciones de haberes se hicieran en forma quincenal y mediante la entrega de recibos en condiciones de legibilidad, etcétera.

Otro comunicado de los delegados a la empresa rezaba: «…Comunicamos que el día tres (3) del corriente a las 3 hs. de la noche no había chofer para trasladar en la ambulancia a un compañero enfermo desde su casa hasta la asistencia médica. Racalcando la necesidad de normalizar este servicio, los saludamos atte.»

Una reivindicación particularmente cara a los obreros fue el adicional del 15% por «colado» en el trabajo con hormigón y del 10% por trabajo en altura, que había provocado serios accidentes, como el del obrero Pedro Espina Cofré, muerto muy joven el 13 de agosto. Ambos adicionales fueron puntualmente reclamados por los nuevos delegados.

Otra práctica, común al principio, era que Impregilo vendiera a los albañiles y carpinteros las herramientas que debían emplear, lo cual violentaba la legislación vigente en cuanto a obligaciones del empleador. No dejó de ser un reclamo obrero.

«Insistimos, una vez más, en que los obreros somos los primeros interesados en que esta magnífica obra se termine, para beneficio del país y no de los monopolios extranjeros. De esta forma surgirán nuevas industrias nacionales y nuevas fuentes de trabajo. Pero sostenemos que la obra no debe hacerse con la explotación de los obreros. Es por eso que permanentemente hemos luchado por mejorar nuestras condiciones de vida y de trabajo… Sólo hemos ido a la huelga cuando la patronal explotadora, en complicidad con los jerarcas sindicales, nos han empujado a ello.» Así rezaba un volante del Movimiento Unitario de la Construcción (MUC) que, con fecha 18 de agosto y con la única firma de Antonio Alac, expresaba con fidelidad el espíritu que animaba a los trabajadores.

La burocracia sindical, funcional a la patronal y al régimen militar que encabezaba Onganía, pasó a operar activamente contra los huelguistas, y pocos días más tarde, el 19 de enero, Alac, Torres y Olivares eran expulsados del gremio por Coria, quien los encontró incursos en «inconducta sindical»; habían concurrido a la «Reunión Obrera y Popular por la Justicia Social y la Liberación Nacional» realizada en Córdoba.

Comenzaba otro capítulo, en la huelga que será recordada en el tiempo como El Choconazo.


Fuente:
Dios y el Diablo en la tierra del viento – Cristianos y Marxistas en las huelgas de El Chocón – de Juan Chaneton

miércoles, 28 de enero de 2026

#Noticias10 | EL CHOCONAZO

 


fuente:

https://www.facebook.com/watch/?v=516257122416447

A 50 años del Choconazo: los libros de una histórica huelga.Por Pablo Montanaro montanarop@lmneuquen.com.ar



A 50 años del Choconazo: los libros de una histórica huelga

Los acontecimientos ocurridos entre la segunda quincena de diciembre de 1969 y los últimos días de marzo de 1970 durante la construcción de la obra hidroeléctrica El Chocón-Cerros Colorados, que generaron dos huelgas durante el gobierno militar de Juan Carlos Onganía, también fueron abordados por destacados periodistas e historiadores.

POR PABLO MONTANARO - montanarop@lmneuquen.com.ar

El Choconazo de Juan Quintar, cuya primera edición se publicó en 1998 por Educo -la editorial de la Universidad Nacional del Comahue- y reeditado en 2019, ofrece una profunda investigación e incluye valiosas entrevistas a los protagonistas. El autor señala que las condiciones laborales de los trabajadores eran pésimas, que hubo 8 muertos en las obras civiles, y que existía un “control personalizado que hacía la empresa junto a las fuerzas de seguridad”.

Juan Carlos Chaneton es autor de Dios y el diablo en la tierra del viento. Cristianos y marxistas en las huelgas de El Chocón (Editorial Catálogos, 2005), considerado el mejor trabajo que reconstruye la historia y que se adentra en el fondo del conflicto que marcó un antes y un después en la historia de la provincia. Además relata las influencias de cristianos y marxistas en las huelgas obreras que tuvieron lugar entre diciembre de 1969 y marzo de 1970, sus nexos ideológicos y políticos. El autor, nieto de Abel Chaneton (el periodista que ejerció el cargo de intendente de la ciudad de Neuquén entre 1908 y 1911), explicó que una de las líneas que plantea el libro es “analizar el cruce entre la Teología de la Liberación y el marxismo en ese conflicto y en qué medida convergieron estas dos manifestaciones en las luchas de los años '70”.

El Chocón, huelga y milagro de Benigno Calfuán (seudónimo de Sofía Pelliza), publicado en 2003 por Por Siempre Neuquén, es una novela histórica que, ambientada en los días del Choconazo, narra los sucesos y describe a los buenos y malos, a los héroes y villanos. En una entrevista, la autora se quejaba que en la villa no existen recuerdos de esas jornadas heroicas. “Parece que la gente olvidó la historia. Ni siquiera saben dónde está la barda en que los obreros se juntaba para delinear las luchas", expresó Pelliza en una entrevista.

Los comunistas y la huelga de el Chocón, publicada por Educo en 2011, es una obra colectiva escrita por Francisco Tropeano, Diego Figar, Lidia Figar y Mario Lopez Alaniz. El trabajo está escrito a partir de la actuación del Partido Comunista durante el conflicto ofreciendo gran cantidad de documentos y al mismo tiempo refleja el movimiento de solidaridad que generó la lucha.

https://www.lmneuquen.com/a-50-anos-del-choconazo-los-libros-una-historica-huelga-n687514